Los Mejores Pinchos y Bares de la Calle San Lorenzo en Burgos
Si en Burgos hay una calle donde el tapeo se vive de verdad, esa es Calle San Lorenzo.
No hablamos solo de ir a tomar una caña. Hablamos de ir enlazando barra tras barra, de empezar con algo clásico, seguir con algo creativo, desviarte hacia México sin salir del centro y terminar con un pincho premiado. Y todo en apenas unos metros.
Esta ruta la hemos hecho despacio, probando, comparando y repitiendo en algunos sitios porque sí, porque cuando algo está bueno, se repite.
Casa Pancho – Aquí empieza casi todo
Una de las paradas imprescindibles. Y no lo decimos por decir. Casa Pancho es tradición pura en Burgos. Barra amplia, movimiento constante y camareros que trabajan con una rapidez que impresiona. Da igual que esté lleno —que suele estarlo—, el servicio es ágil, eficiente y siempre amable.
Aquí lo típico, lo que hay que probar sí o sí, es:
- El cojonudo
- La cojonuda
Ese pan crujiente, el huevo de codorniz perfectamente hecho, el chorizo o la morcilla… contundente, sabroso y muy burgalés. Es de esos pinchos que te manchan un poco los dedos y te da igual.
Pero no se queda ahí. Las croquetas están muy bien trabajadas, cremosas por dentro y con buen sabor. Los tigres son otro clásico que merece la pena. Y si decides pedir raciones, la calidad es constante. Es un sitio donde todo está bueno, sin necesidad de inventos raros. Producto, tradición y buena ejecución.



La Quinta del Monje – Cuando el tapeo se vuelve creativo
Seguimos caminando unos metros y cambiamos ligeramente el registro.
En La Quinta del Monje nos encontramos con muchísimas racioncitas y pinchos elaborados, de esos que te obligan a mirar bien antes de elegir.
Nos decidimos por las yozas de rabo de toro. Y sinceramente, son una delicia. Melosas, jugosas, con ese sabor profundo que solo tiene un buen guiso trabajado.
Después probamos la tapa de foie a la plancha con salsa de mango y pan tostado. El contraste funciona. El foie caliente, la salsa ligeramente dulce y el crujiente del pan crean un equilibrio muy bien conseguido.
Aquí la sensación es clara: más elaboración, más combinación de sabores y mucha intención en cada tapa.



Bellaco | Taquería de barrio – Comida mexicana – México en pleno San Lorenzo
Y de repente, sin salir de la calle, cambiamos de continente. Entrar en Bellaco es entrar en una taquería con personalidad propia. Ambiente urbano, cercano y con carácter. Aquí no se viene a improvisar: se viene a comer mexicano auténtico. Nos lanzamos a probar varios tacos:
- Cochinita Pibil
- Pastor
- Arrachera
Tortillas suaves, rellenos jugosos y especias bien medidas. Nada seco, nada forzado. Todo en su punto.
También compartimos una quesadilla de birria de rabo de toro. Potente, sabrosa y muy bien equilibrada.
Aquí la experiencia cambia completamente dentro de la ruta. Y eso nos encanta.
Pasamos de la morcilla al chile sin salir de Burgos.ación de haber hecho una parada diferente dentro de la ruta.



Pizzería La Competencia – La parada estratégica
La Competencia es ese sitio donde sabemos que podemos parar sin complicarnos. Pedimos la bebida y, como siempre, llega con su porción de pizza incluida. Y no es cualquier porción. La masa es fina, ligera y bien horneada. Crujiente pero nada pesada. Perfecta para seguir la ruta sin saturarte.
Entre semana, incluso puedes optar por un bollo preñado en lugar de la pizza. Y si el trozo nos sabe a poco —que suele pasar—, pedimos media pizza a un precio muy razonable. Es una parada cómoda, práctica y muy agradecida.



El Pez de San Lorenzo – Clásico moderno con terraza
El Pez siempre tiene algo que invita a quedarse un poco más. Nos sentamos en su terraza pequeña pero cómoda, ideal cuando el tiempo acompaña. Con la consumición nos traen un vinagrillo gratuito, detalle sencillo que suma. Aquí puedes pedir raciones, seguir tapeando con calma y bajar un poco el ritmo. Es ese sitio donde la conversación se alarga sin darte cuenta.
La Fauna Gastroburgos – El croquetón que no pasa desapercibido
La Fauna tiene una terraza amplia y agradable. Pero si estamos de ruta, lo que marca la diferencia es el croquetón de Miguelón que acompaña la bebida. Una croqueta de tamaño considerable, de jamón, con tropezones visibles. No es la más líquida del mundo, pero es generosa, gratuita y cumple perfectamente su función.
Te tomas la caña y tienes un buen bocado al lado. Y eso, cuando llevas varias paradas, se agradece mucho.
La Comidilla de San Lorenzo – El tapeo de siempre
La Comidilla es bulliciosa, animada y muy de San Lorenzo. En su barra encontramos lo que uno espera cuando viene a tapear en Burgos:
- Morcilla
- Torreznos crujientes
- Croquetas
- Chipirones
- Langostino con bacon
Es directa, sin complicaciones. Y eso también forma parte del encanto de la calle.
La Lorencita – Pinchos con premio
Cerramos la ruta en La Lorencita. Aquí se nota la creatividad. Es un local reconocido por sus premios en concursos de tapas y por su capacidad para reinterpretar producto local.
Probamos:
- Croquetas de cecina
- Solomillo con queso de cabra
- Sushi de lechazo
Hay técnica, hay innovación y hay identidad burgalesa detrás. Es el final perfecto para una ruta que empieza en lo más tradicional y termina en lo más creativo.



¿Por qué repetiríamos la ruta por San Lorenzo?
Porque en apenas unos metros pasamos de un cojonudo clásico a un taco mexicano auténtico, de una pizza con cada caña a un pincho premiado.
Porque el ambiente es constante.
Porque siempre hay movimiento.
Porque siempre hay algo nuevo que probar.
Y porque en Burgos, tapear en San Lorenzo no es solo comer. Es disfrutarlo.












