Exposición. Matías Ercole: ‘Me olvidé de mis ojos’
Lugar: 📍Centro de Arte “Caja de Burgos” – CAB | Fecha de inicio: 🗓️20/02/26 | Fecha de finalización: 📅31/05/26
El Centro de Arte Caja de Burgos (CAB) presenta la exposición Me olvidé de mis ojos, del artista Matías Ercole, del 20 de febrero al 31 de mayo, en la sala Nivel -1, con entrada libre. Una propuesta pictórica de gran intensidad visual y conceptual que invita a cuestionar la manera en que miramos, interpretamos y construimos la imagen del territorio.
La obra de Matías Ercole (Buenos Aires, 1987), que vive y trabaja entre Roma y Buenos Aires, surge de la tensión entre invocación, identidad y territorio, haciendo visible aquello que habitualmente se resiste a la mirada cotidiana. Sus imágenes se presentan como entramados densos y complejos, abiertos a múltiples capas de lectura que solo se revelan a través de una contemplación atenta y sostenida.
A partir de composiciones que pueden parecer inextricables en un primer vistazo, el trabajo de Ercole permite aislar fragmentos, establecer relaciones y expandir significados, dando lugar a una experiencia visual rica y exigente. Tiempos, geografías y sensibilidades en constante transformación se articulan mediante el uso de materiales diversos, iconografías y símbolos, conformando una auténtica selva pictórica, fértil y cargada de resonancias culturales.
El esgrafiado se convierte en una metodología clave dentro de su proceso creativo, entendida como una forma de excavación pictórica. Cada incisión en la superficie revela capas de color y luz ocultas, no destinadas inicialmente a emerger. A través de este gesto, Ercole conecta tradiciones aparentemente distantes: la iconografía latinoamericana asociada a lo salvaje y lo mítico, y la herencia europea del paisaje como expresión de orden y proyección cultural, construyendo así un territorio híbrido, permeable y crítico.
Me olvidé de mis ojos se sitúa en el cruce entre la imagen como construcción identitaria y la imagen como territorio emocional. El proyecto propone entender el paisaje como un dispositivo ilustrado, más que como un entorno natural, y plantea una reflexión sobre los códigos que condicionan nuestra forma de ver.
Las obras, de gran formato y carácter envolvente, no se conciben como objetos autónomos, sino como extensiones del espacio expositivo, estableciendo un diálogo directo con la arquitectura de la sala. Puertas, escaleras y estructuras se activan como metáforas del tránsito entre capas temporales y culturales, reforzando la idea de la imagen como lugar de paso y superposición de miradas.
Influencias latinoamericanas y europeas convergen en un modelo visual que cuestiona la estabilidad de los sistemas de representación. La mirada viajera, colonial, contemporánea e íntima se superponen como estratos simultáneos, dando lugar a imágenes que funcionan a la vez como mapa, archivo y ensayo crítico sobre la construcción visual del territorio.






